El Pulso. 2ª Parte del Desarrollo de las CFB

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En el artículo anterior mencioné la importancia de concienciar a los niñ@s de realizar o incorporar a sus vidas el ejercicio físico y por qué. También, y muy relacionado con la competencia de Salud, hablé de la alimentación sana y equilibrada, uniendo estos dos conceptos y haciendo ver y comprender a los niñ@s que tanto el ejercicio físico como una buena alimentación pueden mejorar nuestra calidad de vida, encontrándonos mejor, previniendo enfermedades y sobretodo aguantando ese ritmo frenético que nuestra sociedad actual nos exige.

Para trabajar y desarrollar esa Condición Física es indispensable conocer, aprender y saber trabajar las cuatro CFB (Capacidades Físicas Básicas). Recordar que CFB son las capacidades internas que tenemos para realizar cualquier actividad física o deportiva y que se mejora mediante el entrenamiento o la preparación física y son la Resistencia, Fuerza, Flexibilidad y Velocidad, explicadas en el artículo anterior de Condición Física.

En esta segunda parte, continuamos desarrollando cada una de las CFB pero para ello los niñ@s deben saber cuáles son sus posibilidades y limitaciones en cada una de ellas y un hecho que nos avisa de hasta donde podemos llegar es la TOMA DEL PULSO.

El corazón está en permanente funcionamiento, situado en el lado izquierdo del pecho y protegido por la caja torácica. Cuando notamos un “tambor”, ese golpeteo, es el PULSO CARDÍACO.
Normalmente el pulso cardíaco suele rondar, en reposo, entre 60 y 100 pulsaciones por minuto, dependiendo de nuestro estado de forma y edad. Es importante saber contarlas, pero ¿por qué?, fundamentalmente por dos razones:

1. Ayuda a regular la intensidad del ejercicio que realizamos para saber si nos estamos esforzando o nos estamos sobre esforzando y así realizar una actividad de calidad.
2. Ayuda a conocer nuestro corazón, cuál es su frecuencia cardíaca habitual y prevenir posibles anomalías o enfermedades cardíacas.

Con el ejercicio y entrenamiento, el corazón aumenta de tamaño y por tanto en cada latido bombea más sangre, disminuyendo así la frecuencia cardíaca. Para saber cuando estoy trabajando correctamente lo primero que debemos saber es cuál es nuestra frecuencia cardíaca en reposo y cuál es nuestra frecuencia cardíaca máxima.

Para medir nuestro pulso debemos aplicar presión o bien bajo el ángulo del mentón (pulso carotídeo) o en la muñeca (pulso radial) con dos dedos de la mano, normalmente índice o corazón.

Para saber nuestra FC máxima debemos restar a 220 nuestra edad y ese resultado será el tope a no superar durante una actividad.

Conociendo nuestra FC habitual y nuestra FC máxima sabremos llevar a cabo ejercicios o juegos que desarrollen nuestras CFB, especialmente durante el trabajo de resistencia y velocidad, y así conseguir mejorarlas esforzándonos lo justo y necesario. Además de cara a actividades fuera del colegio, los niñ@s serán capaces de regular su intensidad de trabajo, llegando a comprender que así puedan aguantar mejor la acción que realicen sin llegar al cansancio extremo o fatiga.

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